ARGUMENTO

No soy director, ni tampoco actor, sólo un aficionado al cine que un día decidió crear cortos, ni para ganar ni para perder.

Poder hablar y mostrar el cine que me gusta, fuera de insultos, vulgaridades, tonterías y esperpentos, compartiendo lo poco que conozco con todo aquel que lo desee.

Puede que nos falte cultura, civismo, personalidad y quizás ciertos toques de buen gusto.

No soy el mejor, tampoco creo tener la razón, humildemente quiero aprender y superarme día a día, por ello necesitamos enriquecernos con comentarios, críticas y puntos de vista personal, ya que soy de la opinión que siempre puedes aprender del que tienes delante.
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lunes, 3 de mayo de 2010

A QUEMA CORTO, COMO LOS CREAMOS

Después de haber leído varios libros relacionados con el cine y su aprendizaje, decidí como bien algunos saben embarcarme en la creación de cortos, por ello quiero compartir y explicar las experiencias vividas hasta el momento.

Lo primero pensar en una historia, que tenga sentido y que pueda realizarla dentro de los medios con los que cuento, generalmente el coche, horas previas al sueño o bien simplemente observando el día a día son mis fuentes de inspiración.

Llegado el momento empezamos la elaboración del guión, me siento, en algunas ocasiones papel y lápiz, otras por ordenador, borra, tacha, piensa, escribe, lo dejas y vuelves hasta concluir con el fundido en negro o cortinillas que marcan el final.

¡Bien, ya lo tengo,  pero todavía queda mucho!
¿dónde ubicamos a los personajes? ¿Qué ropa tienen que llevar? ¡Tenemos maquillaje! ¡El atrezo, que no se olvide!
muchos puntos que fuera del visionado definitivo no se aprecian, pero que sin ellos la historia no tendría sentido.

¡Perfecto lo tengo claro! vamos a las pruebas de fotografía, cámara, ensayo los recorridos, pienso dónde colocar la cámara, luces, innumerables detalles para conseguir ese propósito.

¡Bueno! crearé un storyboard o explicación con imágenes para transmitir lo que quiero a los actores (familia) ¡nervios! ¡Estupendo, ya queda menos!

¡Comienza la cuesta! aprovecho cualquier resquicio en el tiempo para explicarles el tema, les entrego copia del guión, repaso lo que tienen que decir, como tienen que situarse, que carácter habrá que imprimir a su personaje, visionar la historia para comprender mejor, en fin, reconozco que soy insistente, constante y me gusta acabar lo que he empezado, un día se esconderán ¡cuidado que viene!

Como si de una gran producción se tratara, intento fijar fechas para el rodaje ¡complicado! ¡no tenemos tiempo! las obligaciones de cada uno, su vida y demás impedimentos reducen las posibilidades y es aquí donde radica el problema, siendo totalmente lógico, no somos profesionales y no es una obligación, por lo tanto se enfoca como una diversión y lo que será un buen recuerdo en el futuro.

Las dificultades aumentan, el día del rodaje contamos con unas pocas horas, sin tiempo para hacer varias tomas, a veces se explica sobre la marcha lo que tienen que hacer, la cámara pasa de mano en mano teniendo que indicar como realizar el plano, ajustes, movimiento, ¡y en ese instante no puedo verlo, paramos! Visiono, sin tiempo de repetir, es la última toma, no equivocarse, etc... ¡Fin!

Es la etapa final ¡habrá salido bien! descargamos el contenido de la cámara al disco duro del ordenador, ver, recortar, unir, ajustar secuencias, creamos banda sonoro, nivelar audio para las voces, crear títulos de crédito y tras no sé cuantas horas tenemos nuestro corto.

Lo segundo y más importante la satisfacción de estar juntos, ver el resultado, compartir, tener algo en común que nos una, hablar, comunicarnos, en definitiva sólo quería reflejar las sensaciones de un ocio que por suerte me apasiona.